Política
Lunes, 20 de Enero de 2020 | Hace 8 meses

Una denuncia de empleados municipales destapa la olla de Ducoté

A un mes de la partida de Nicolás Ducoté del gobierno local, salió a la luz una denuncia que involucra a funcionarios y personas de extrema confianza del ex Intendente y que revelan un burdo uso de los recursos del municipio en beneficio de la propia estructura de poder del ex jefe comunal. En boca de un empleado municipal, quien ya sin el miedo de estar bajo el mandato de Cambiemos se animó a hablar, la denuncia apunta directamente contra Jorge Leonhardt -quien desde las sombras manejaba el área de Seguridad del Municipio-, su mano derecha, Miguel Ávalos y su mujer Analía Leiva.

Según detalla, aunque ellos estaban asignados para cumplir tareas para el área de Seguridad del distrito, tenía órdenes de estos funcionarios de hacer de chofer personal de sus familiares y allegados, teniendo que llevar a los hijos de estos a estudiar; a los boliches de Capital Federal, hasta teniendo que hacer de niñeros jornada completa en Punta del Este o de empleados domésticos en sus quintas privadas.

El uso y abuso que denuncian los empleados tiene una explicación. Después de haber financiado las campañas de 2015, 2017 y 2019 de Ducoté, Jorge Leonhardt fue premiado por el ex Intendente con el total control del área de Seguridad. Y como un verdadero faraón (tal como lo describe el empleado municipal en la denuncia), este no tardó en ponerla a su total disposición. Desde el personal municipal, a móviles, cámaras y hasta la fuerza de choque Leonhardt utilizó el área para tomar control del distrito, desde donde persiguió opositores, amedrentó gente y convirtió al personal en “che pibes” obligados a atender sus diligencias privadas y las de sus hombres de confianza.

“Tenía que acompañarlos a fiestas o a lugares”, manifiesta el empleado municipal denunciante en su testimonio, quien también dijo que tenía que hacer de “chofer, custodia y obrero”.

Pero fueron varios más los municipales que, tras esta declaración, sumaron sus testimonios y contaron que ellos también fueron removidos de su puesto de patrullaje para pasar a cumplir tareas como chofer privado de los hijos de Leonhardt; a quienes debían hacerles las compras del supermercado, llevarlos y traerlos de los boliches de Capital Federal y cargarle nafta a sus vehículos privados, siempre con las tarjetas de YPF pertenecientes a la Municipalidad. El colmo fue la Policía que tuvo que viajar con la familia para hacer de niñera y empleada doméstica de sus hijos, en las playas de Punta del Este.

Lo mismo se supo de Ávalos y Leiva: “Me indicaban, llevar a sus dos hijas a la escuela o a los lugares que los padres disponían”, cuenta uno de los empleados en la denuncia. Otro de ellos explica que “estas tareas (de chofer y seguridad personal de la familia Ávalos) se naturalizaron tanto que en ocasiones incluyeron realizar tareas de mantenimiento de fincas privadas”, y aclara, además, que los materiales que utilizaban se buscaban a nombre del Municipio a los distintos proveedores estatales.

En la denuncia se expresan también los “aprietes” que Ávalos hizo al empleado municipal cuando este presentó sus quejas por estas realizando tareas que nada tenían que ver con la Seguridad o temas del Municipio. Según detalla la respuesta de Ávalos fue “que las cosas eran así, que la plata no tenía que salir de su bolsillo sino del gobierno. Que ahora ellos eran el poder”. Incluso, el municipal cuenta que el ex funcionario lo habría obligado a entregar copias de papeles donde constaban algunas de las tareas que debía realizar y que el denunciante atesoraba como pruebas. “Vino Miguel y me sacó todo con la barrabrava”, expresó. “Me dijeron que yo sabía cómo se manejaban ellos, que les dé los papeles sino iba a terminar con todos los huesos rotos”.

El denunciante asegura, además, que puso al tanto de esta situación a Ducoté: “Me dijo que iba a tomar cartas en el asunto”, expresó en su declaración ante los Tribunales de San Isidro. Pero luego de este episodio, el empleado fue casualmente trasladado al Depósito Municipal de vehículos, situación que declaró como un “castigo” por haber cuestionado las tareas que le encomendaban.

La descripción que se realiza es exhaustiva, y saca a la luz el burdo uso que el ex Intendente y sus funcionarios hicieron del área de Seguridad, en donde además de persecuciones a opositores y el uso de las fuerzas de manera totalmente arbitraria, se llegó también a un abuso de poder en donde cientos de empleados pasaron a trabajar como secretarios privados de los funcionarios que rodearon al Intendente.