Internacionales
Jueves, 1 de Octubre de 2020 | Hace 2 meses

En carrera a la Casa Blanca

En el primer debate cara a cara se rompieron todas las reglas porque –sobre todo Trump— no respetó los tiempos asignados e interrumpió constantemente a Biden a nivel de que el demócrata le tuvo que lanzar: “¿Te podés callar, hombre?”. Biden también disparaba. Siempre hay tensión y se escuchan algunos palos en los debates, pero esta vez se dijeron de todo: mentiroso, racista, payaso, el peor presidente de la historia, poco inteligente, idiota.

Biden marcha adelante por 6,1% a nivel nacional y un 3,5% en los estados clave, según un promedio de RealClearPolitics. La estrategia del presidente en el debate para recuperar terreno fue no abordar los temas elegidos por el moderador sino intentar acorralar a su rival, interrumpirlo, sacarlo de quicio para desestabilizarlo y que cometa errores. Pero eso no sucedió porque a Biden se lo vió aguantando bien. Incluso con una fortaleza que pocos anticipaban y menos Trump, que lo llama “Sleepy Joe” (Joe el dormilón) y dice que su rival necesita drogas para debatir.

Los que aman a Trump lo seguirán apoyando y los partidarios de Biden harán lo suyo. Pero hay un 3% de indecisos, según los últimos sondeos, que miran atentamente a quien votar. En general son independientes moderados, que se inclinaron por Trump en 2016 porque querían alguien con un estilo diferente en la Casa Blanca, pero ahora dudan.

El magnate ya no es aire nuevo, es un viejo y polémico conocido. Y suena difícil que los indecisos se vean seducidos con el estilo belicoso del presidente, que llegó a interrumpir anoche a su rival cuando recordaba a su hijo muerto; que se negó a condenar al supremacismo blanco; que no quiso decir si reconocerá el resultado de las elecciones si pierde.

Trump es un hombre que ha sabido remontar las cuestas y dar sorpresas. Pero en este primer debate de tres que habrá antes del 3 de noviembre perdió claramente una oportunidad de descontar distancia.